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miércoles, 28 de marzo de 2012

Libros - La virgen y el hereje provocador




Fernando Vallejo es un escritor y cineasta nacido en Colombia, Medellín, el 24 de octubre de 1942. Vive en México desde 1971, y se naturalizó mexicano cuando reeligieron a Uribe en el 2007, diciendo que en Colombia eran todos idiotas (aunque en realidad fue por problemas legales). Desde México escribe siempre sobre Colombia aunque no volvió nunca.
Dos novelas suyas —El desbarrancadero y La virgen de los sicarios— tuvieron el puesto 10 y 11 en la lista confeccionada en 2007 por 81 escritores y críticos latinoamericanos y españoles con los mejores 100 libros en lengua castellana de los últimos 25 años. El año pasado se ganó el Premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de “Literatura en Lengua Romance”. Unos 150.000 dólares que donó a dos instituciones benéficas: para animales desamparados.
 Siempre genera polémica. A veces es más conocido por lo que dice que por lo que escribe.
Hablamos mucho, de sus polémicas, de sus comentarios, de sus actitudes, de su humor absolutamente negro, y de su novela más famosa, La virgen de los sicarios.

lunes, 5 de marzo de 2012

Libros - La máquina de pensar en mate





Mario Levrero (1940-2004) es un escritor uruguayo que "explotó" hace algunos años, cuando se comenzaron a reeditar compulsivamente varios de sus libros. Este señor, que fue escritor de crucigramas, guionista de historietas y un apasionado por la parapscigología (entre otras cosas igual de extrañas) tiene un lenguaje llano pero elegante, mucho humor y un coqueteo claro con ciertos elementos surrealistas y otros propios del absurdo kafkiano (sin ir más lejos, su novela La ciudad tiene de epígrafe palabras de Kafka). Pero no solamente. Porque, como postuló Bianca, podemos dividir los textos levrerianos en (al menos, pero digamos) dos vertientes: la de la incoherencia y el absurdo (los libros de cuentos Espacios libres y La máquina de pensar en Gladys, por ejemplo, o sus novelas La ciudadEl lugar y París, que conforman la llamada Trilogía involuntaria) y la introspectiva (El discurso vacíoLa novela luminosa), llena de escritura sobre el oficio de escribir, sobre el cuerpo, sobre la mente. 
Pero Mario Levrero es mucho más: es un escritor capaz de crear un mundo propio (que no es poco), lleno de situaciones tan absurdas como angustiantes, con un sello tan particular que es imposible, luego, toparse con un texto de él y confundirlo con otro.
Lean a Levrero. Sumérjanse.

martes, 31 de enero de 2012

LITERATURA - Música y poesía en las palabras



Lucas, atareado él, se dedicó también a hablar de Martropía, un libro de conversaciones con Luis Alberto Spinetta. A nuestro columnista no se lo vio tan perdido porque, como se imaginarán, había mucho de música que decir. Pero la sorpresa llegó cuando nos enteramos de que, además de hablar de música, Spinetta responde sobre literatura, política, filosofía, arte y cuestiones muy íntimas.
Otro texto muy recomendable para las vacaciones, con la ventaja de que puede ser leído en simultáneo con otro libro. Hermoso para conocer en profundidad la mente de uno de los referentes del rock nacional. Con un material tan bello por delante, leer reseñas es inútil.
Árbol. Hoja.

Salto.

Luz.


(Y, de yapa escuchamos Post crucifixión, del álbum Desatormentándonos, 1975)

LITERATURA - La conjura de Kennedy Toole

Una de las ilustraciones de tapa de La conjura de los necios
Ante la ausencia de nuestro amado Ezequiel no nos quedó otra que darle su columna a quien teníamos más a mano: un músico. Lucas (como pudo) recorrió la producción de John Kennedy Toole, introduciéndonos primero en el mundo del autor y luego en el mundo de sus entrañables personales: Ignatius Reilly y David. El primero, de la consagradísima novela La conjura de los necios; el segundo, de La biblia de neón, la primera novela del autor.
Hablamos de los suburbios norteamericanos, hablamos de la Edad Media, hablamos de la rueda de la fortuna pero, por sobre todas las cosas, hablamos de la decencia y del buen gusto.
El camino fue sinuoso pero el muchacho lo logró. Con mucha voluntad hizo la columna de literatura y nos recomendó bibliografía para estas vacaciones.
Es probable que no lo torturemos más y lo dejemos volver a la música en el próximo programa.
Como diría Ignatius Reilly: "Paz a los hombres de buena voluntad"